domingo, 22 de febrero de 2015

Un libro especial: Cambiar de piel y ser un pequeño monstruo de colores

"Este es el monstruo de colores.
Hoy se ha levantado raro,
confuso, aturdido...
No sabe muy bien qué le pasa..."

 
Así comienza el monstruo de colores, de Anna Llenas (Ed. Famboyant), un libro que me cautivó desde el minuto uno, porque... ¿Quién no se ha levantado así alguna vez? ¿A quién no le ocurre en algún momento que le sobreviene de repente un cambio de humor inexplicable?....

Eso de "levantarse con el pie izquierdo"; o con un nubarrón tormentoso sobre la cabeza que amenaza con descargar en cualquier momento.
Eso de estar triste "sin saber por qué; o eso de echar de menos algo, desconociendo lo que ese algo es.

A veces la sensación, el color, es más brillante, y nos sentimos contentos y con mariposas haciéndonos cosquillas en la barriga; con duendecillos que estiran las comisuras de nuestros labios hasta la sonrisa.
A veces la sensación, el color, es apagado, gris, y las lágrimas bailan en nuestros ojos nublándonos las pupilas.
Y, a veces, la sensación, el color, es como el fuego, ardiente, como un anuncio de neón. Y nos arden las orejas; y en el paladar se acumulan palabras feas luchando por salir.

¡Qué confusos son los sentimientos! ¡Qué confusos y qué inexplicables!, y es que "El corazón tiene razones que la razón no entiende" (Blaise Pascal), y es imposible explicar con la razón algo tan intangible, tan anárquico; rebelde y brillante; oscuro y cambiante; algo tan hundido en nuestra propia esencia.

¡Qué confusos son los sentimientos! ¡Y que injustos somos exigiendo explicaciones sobre algo a lo que muchas veces ni nosotros mismos, "los mayores", encontramos explicación!.

Suele ser algo así:
¿Qué te pasa?.
Nada.
¿Qué te pasa?
Nada.
¿Qué te pasa?
Es que no lo sé...

¡Vale!, pues no me lo cuentes, peor para ti...

Todos podemos estar raros, confusos, aturdidos alguna vez. Todos....
Y para eso sirve el monstruo de colores; para dejar atrás la confusión, el aturdimiento... Para mirar en nuestro interior y descubrir de qué color es.
Para eso sirve, y para leerlo juntos, con nuestros peques. Y, para aprender "los mayores", y enseñar a nuestro "cerebro de mayor", que no todo tiene explicación y que, casi siempre, lo que no la tiene suele requerir las herramientas más importantes: comprensión, paciencia y amor.
Y si a partir de ahora preguntamos:
Y tú, ¿de qué color te sientes hoy?
Y, si hace falta, nos inventamos un color nuevo....

(Por cierto, también existe el cuaderno para colorear. Aprender a interpretar las emociones, es otra cosa que todos deberíamos intentar).
Hoy me siento un poco a colorines... ¡Ay, que monstruo soy!.

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