jueves, 26 de febrero de 2015

Cuando eres madre; mamá; mami... a veces te apetece escribir poesía

Cuando eres madre; mamá; mami... cambian las cosas... cambian y mucho...

Qué voy a decir de la falta de horas de sueño; de la ropa, donde de repente te encuentras una mancha de vómito, o de baba, o un pegote de un gusanito, o un chupachup colgando (como me pasó a mí el otro día), justo en los peores momentos... que son todos...

Qué voy a decir de los universos nuevos que tienes que ir conquistando, o al menos explorando, porque lo de la conquista, yo creo que... va a ser que no: lactancia (universo gigante); pañales y toallitas, (la eterna cuestión de qué marca es mejor);  eliminar el pañal (ay, ay, ay...); conseguir que duerma la siesta; potitos o puré de casa (una dicotomía que al menos te entretiene en las noches insomnes); lidiar con la familia (porque cuando llegan los niños la palabra "familia" adquiere otras dimensiones); lidiar con los amigos y/o hermanos y cuñados con hijos (los suyos siempre serán más guapos, más listos y mejores. Nunca les dejan chupachups colgando... porque no los comen que dan caries...); lidiar con los amigos y/o hermanos y cuñados que no tienen hijos (pero lo saben todo sobre cualquier aspecto de criarlos); lidiar (estamos lidiando con cosas todo el día) con las señoras desconocidas que te persiguen por la calle, por los pasillos del supermercado, etc. para ver al peque (¿puedo ver al bebé?: No, no y no).

Qué voy a decir del dinero... De repente pega un estirón; ropa y zapatos nuevos; más pañales; y más toallitas. Mil lavadoras más; la luz siempre encendida (porque nunca dormimos); bañeras rebosantes de agua para que quepan toneladas de juguetes  (¿De dónde han salido tantos juguetes para la bañera?). De repente deja los pañales: muchas braguitas o muchos calzoncillitos para tener repuestos; un dineral en empapadores, y más y más lavadoras. Luego vienen aquellas galletas del supermercado que son las más ricas; los juguetes (nunca hay suficientes y siempre hay demasiados); las chuches; los disfraces; los cumples.... 

Qué voy a decir de las dificultades con la intendencia; para salir de casa; para recoger el desorden continuo (hay que asumir que la decoración de tu casa ha cambiado y ahora luce el estilo: tornado casual).

Qué voy a decir de la falta de intimidad; de la falta de conversaciones "adultas"; de que hay días en que hablas más con Papá Pig que con tu pareja....
Qué voy a decir en general de la falta de tiempo para una misma....

Es el cuento de nunca acabar, y ¿Sabéis qué...?... Ojalá no acabase nunca...
Y es que todo lo que he escrito es cierto; hay mil quejas. Es frecuente que cualquier conocido me encuentre por ahí hecha un adefesio llena de pegotes; es frecuente que  me estalle la cabeza sólo de pensar en lo que me va a decir tal o cual sobre cómo está educada mi niña; es frecuente que me encuentre un juguete en el medio del pienso para lo perros (ay, los perros; los perros+los niños= otra historia); es frecuente que me quede dormida antes de las 22:·30 (lo de ver una peli es una utopía)...
 Hay muchas cosas frecuentes, pero para ser sincera la más, más frecuente, es que siempre tengo ganas de abrazarlos; que tardo en verlos un poco más de lo habitual y los echo de menos; que me quedo embobada viendo el último dibujo de Blanca, o lo perfecto que es el piececito de David...


Cuando eres madre; mamá; mami cambian las cosas; cambian y mucho... porque cuando eres mamá, la palabra instinto empieza realmente a tener un significado pleno, esencial, primitivo... No se trata ya de sobrevivir: alimentarse, aparearse... No. Va más allá... Es que tienen que sobrevivir esos pedacitos de ti que andan caminando por ahí, y en el fondo de tú corazón sabes que como alguien los roce la piel; como alguien les arañe un sentimiento.... algo va a ir mal...
Y es que cuando eres madre; mamá; mami... Hay días de misticismo en plan "La casa de la Pradera" o algo así... Y hoy estoy en uno de esos días... Un día poético...

"Se abrieron mis entrañas
para guardaros dentro.
Fui comida y calor,
y mi voz era un cuento.
Se abrieron mis entrañas
para daros aliento
resguardaros de todo,
proteger vuestro sueño.
Se abrió mi cuerpo entero
y dejo de ser mío
para ser todo vuestro.
Una cueva secreta
con vuestra llave mágica
que cerraba la puerta.
Una cueva secreta
donde acunaros meses
y daros de comer,
y teneros calientes.

Y pasaron los meses,
y pasaron los días...
Y al sentir vuestro aliento
sentía que os quería.
Y pasaron los días,
y pasaron los meses...
Os notaba allí dentro,
poco a poco impacientes...
Y cuando del calendario
volaron nueve hojas,
crecieron las patadas
se curvaba mi boca...
Crecían las patadas,
creció también el miedo...
Os cogería en brazos,
ya no os tendría dentro...

Después de muchas horas,
ya se escapaba el día,
llegó Blanca y radiante
la niña de mi vida,
con su piel tan morena
recubierta de sangre
y su marca en el rostro,
y su pelo tan negro.
Sus ojos como abismos,
que me veían por dentro...

Y pasaron tres años,
volaron ya las hojas
de otros tres calendarios..
Y para cuando el reloj
ya casi dio las cinco
de tarde veraniega,
lloró sobre mi pecho
y yo llore de alivio
como niña pequeña
por el pequeño mío.
El de los ojos de agua,
y de cielo, y de estrellas
que guarda en su mirada
la luna llena entera.

Y el miedo sigue ahí
y ahí seguirá siempre
porque os quiero tanto, tanto
que siempre está presente
por un posible daño,
un golpe, un arañazo.
Por si os hace llorar
algún niño en el patio.

Y el miedo sigue ahí,
y crecéis sin remedio,
y sin remedio el crece
y seguirá creciendo,
porque os quiero tanto, tanto...
porque tanto os quiero."

¡Lo siento!, ya dije que tenía un día poético...Y es que soy madre; mamá; mami, y a veces me apetece escribir poesía...

lunes, 23 de febrero de 2015

Cosas bonitas, juguetes y libros; de ruta con Blanca y David por Pontevedra (Parte II)

Después de este pequeño suspiro que fueron los Carnavales, parece que todo vuelve a la normalidad, o casi... porque el Carnaval es de los invitados que no se marchan así por las buenas; de golpe, y el fin de semana que viene aún persistirá el olor a las filloas y a las orejas; a disfraces que se apuran por última vez este año (aunque sea para estar por casa) antes de guardarlos en la bolsa de los disfraces.

Pero mientras el fin de semana llega, tenemos tiempo para continuar el paseo que empezamos hace ya más de una semana; a explorar las jugueterías, las librerías; los caminos; las plazas y los jardines que tanto nos gustan de nuestra nueva ciudad.



Y seguimos, con la espalda de David guiándonos, y la mano de Blanca guardadita en su guante, dentro de la mía.
Hace frío, pero David poco a poco se recuesta y se va quedando dormidito, como una oruguita en su saquito.
Le propongo a Blanca ir a ver libros, así retrasamos un ratito el momento de volver a casa. Con tanta lluvia, tenemos muchas ganas de salir y aprovechamos los instantes en que escampa; aunque siempre con el paraguas y la burbuja de la silla a punto. Hay que arriesgarse un poco y disfrutar el momento...
En cinco minutos la respiración de David empieza a sonar despacito y acompasada. Ahí vamos....

Los libros nos esperan siguiendo más de una ruta.
A la izquierda, Cronopios; en la Calle Fray Juan Navarrete, número 5. Sus escaparates siempre nos llaman mucho la atención. Los frontales para los mayores; el lateral, dentro del portal donde también se ubica Zara Home, es para los peques, y siempre tiene cosas geniales.


Blanca se ha enamorado de un ejemplar de "Blancanieves y los siete enanitos" en forma de "libro-película"; a medida que lees el cuento, por unas ventanitas puedes ir viendo como se suceden las escenas. Me lo apunto.
Entre tantos libros encontramos "El Monstruo de Colores", que tanto nos gusta. (Nosotros lo trajimos de Madrid, de la mágica "Kamchatka", en la Calle de San Agustín,18), y muchos otros títulos que se nos quedan grabados en la retina.
Son frecuentes las visitas de autores y los cuentacuentos. En su Facebook y en su web informan de todo. Tiene tienda online con una variedad gigantesca. He leído que  Jano Llorca, el librero, es el autor del cuento "Iván Aveces, dedicado a un niño que vivía en acogida aquí, en Pontevedra. Aún no lo hemos leído, pero tenemos muchas ganas. Nos encanta saber además que los beneficios de sus ventas están destinados a ayudar al programa de acogida familiar de la Cruz Roja. Así que lo colocamos en nuestra lista de pendientes...

Seguimos el camino, Blanca ya está cansada y David ha empezado a removerse en la silla, pero hacemos una última parada.
A la derecha, yendo por la Rúa García Camba, encontramos un montón de cosas tras los cristales de A Escolma. Un rápido vistazo a su escaparte repleto de cosas me trae recuerdos. Nada más poner un pie en el escalón percibo su olor tan familiar; a mi infancia; a aquellas librerías- papelerías dónde era capaz de perder la noción del tiempo entre lápices, libros, pinturas y libretas...

David abre los ojos y se queja. Le agradezco a él y a la lluvia la pequeña tregua que nos han dado para disfrutar de un pedacito más de las cosas que tanto nos gustan.
Ahora nos preparamos para volver, porque David y la lluvia también han vuelto del mundo de los sueños, y de los sueños en los que deja de llover...


domingo, 22 de febrero de 2015

Un libro especial: Cambiar de piel y ser un pequeño monstruo de colores

"Este es el monstruo de colores.
Hoy se ha levantado raro,
confuso, aturdido...
No sabe muy bien qué le pasa..."

 
Así comienza el monstruo de colores, de Anna Llenas (Ed. Famboyant), un libro que me cautivó desde el minuto uno, porque... ¿Quién no se ha levantado así alguna vez? ¿A quién no le ocurre en algún momento que le sobreviene de repente un cambio de humor inexplicable?....

Eso de "levantarse con el pie izquierdo"; o con un nubarrón tormentoso sobre la cabeza que amenaza con descargar en cualquier momento.
Eso de estar triste "sin saber por qué; o eso de echar de menos algo, desconociendo lo que ese algo es.

A veces la sensación, el color, es más brillante, y nos sentimos contentos y con mariposas haciéndonos cosquillas en la barriga; con duendecillos que estiran las comisuras de nuestros labios hasta la sonrisa.
A veces la sensación, el color, es apagado, gris, y las lágrimas bailan en nuestros ojos nublándonos las pupilas.
Y, a veces, la sensación, el color, es como el fuego, ardiente, como un anuncio de neón. Y nos arden las orejas; y en el paladar se acumulan palabras feas luchando por salir.

¡Qué confusos son los sentimientos! ¡Qué confusos y qué inexplicables!, y es que "El corazón tiene razones que la razón no entiende" (Blaise Pascal), y es imposible explicar con la razón algo tan intangible, tan anárquico; rebelde y brillante; oscuro y cambiante; algo tan hundido en nuestra propia esencia.

¡Qué confusos son los sentimientos! ¡Y que injustos somos exigiendo explicaciones sobre algo a lo que muchas veces ni nosotros mismos, "los mayores", encontramos explicación!.

Suele ser algo así:
¿Qué te pasa?.
Nada.
¿Qué te pasa?
Nada.
¿Qué te pasa?
Es que no lo sé...

¡Vale!, pues no me lo cuentes, peor para ti...

Todos podemos estar raros, confusos, aturdidos alguna vez. Todos....
Y para eso sirve el monstruo de colores; para dejar atrás la confusión, el aturdimiento... Para mirar en nuestro interior y descubrir de qué color es.
Para eso sirve, y para leerlo juntos, con nuestros peques. Y, para aprender "los mayores", y enseñar a nuestro "cerebro de mayor", que no todo tiene explicación y que, casi siempre, lo que no la tiene suele requerir las herramientas más importantes: comprensión, paciencia y amor.
Y si a partir de ahora preguntamos:
Y tú, ¿de qué color te sientes hoy?
Y, si hace falta, nos inventamos un color nuevo....

(Por cierto, también existe el cuaderno para colorear. Aprender a interpretar las emociones, es otra cosa que todos deberíamos intentar).
Hoy me siento un poco a colorines... ¡Ay, que monstruo soy!.

jueves, 19 de febrero de 2015

A las hadas les gusta dibujar...

Ayer era el último día de las vacaciones de Carnaval. Ayer, festivo en Pontevedra, era un pequeño regalo; un espejismo en medio de ese desierto que parecen los días sin vacaciones (y ya sé que hace nada fueron las de Navidad, y en un mes tenemos las de Semana Santa). Y habrá quién piense que soy exagerada, hiperbólica... Pero no... El ritmo de vida que llevamos bien se merece algún espejismo de vez en cuando, al menos para no acabar infartados, calvos, o con un sarpullido crónico por el stress. Ayer por la mañana disfrutamos aquí de una mañana templada y soleada; de una mañana de columpios e ir a comprar el pan a la panadería con calma, dando un paseo... Un paseo que casi nunca podemos dar porque casi siempre estamos yendo a alguna parte y, casi siempre, con prisa. Ayer el espejismo duró un poquito. La verdad, creo que a veces, a pesar de estar muertos de sed, cuando llegamos a un oasis no somos capaz de disfrutarlo a tope; nosotros, los "mayores", cuando estamos en medio del oasis, bajo la sombra de las palmeras, y con la cantimplora llena de agua, enseguida empezamos a pensar en que tenemos que seguir caminando dentro de unas horas. Y ayer el espejismo duró poquito por eso. Al terminar de comer el cerebro adulto (no sé si tendrá que ver con la digestión, o con la indigestión) empieza a pensar pronto en el día siguiente: ir a trabajar; levantarse temprano; colegio; recoger; preparar mochilas... ¡Uff!, y el espejismo se queda en eso; un espejismo. Algo que disfrutas un instante, mientras crees que existe, para enseguida desaparecer. No nos damos cuenta de que somos nosotros con nuestra prisa, con nuestro cerebro "de mayores" los que le robamos la existencia a ese espejismo. ¡Cuántos podrían volverse reales si pusiéramos un poco más de nuestra parte! Hoy tenía pensado escribir una entrada que ya había planeado, seguir con mis rutas; comentar cosas que he descubierto últimamente por aquí; algún libro... Pero no me ha quedado más remedio que escribir esto, como un mea culpa, que posiblemente no servirá de nada, pero al menos sí como desahogo... En medio de la vorágine de recoger la ropa, sacar algo del congelador para la comida; tender la colada... pasé un momento por delante de la puerta del salón medio gritando: ¡A ver, qué todo está sin recoger!. ¡En dos minutos a la bañera!, ¡En media hora cenando!, ¡Venga, mañana hay cole!... Me paré allí, como idiota; como hipnotizada por algo tan bonito que de repente redescubres, y te quedas pasmado: la niñez... mi niña, Blanca
 
Allí estaba, dibujando, con sus hadas de hada. Quería hacerme un dibujo de toda la familia vestida de superhéroe para poner en el corcho... Y yo gritando que si el cole, que si madrugar....
No sé cuántas veces repetí ayer que al día siguiente había cole... No sé cuántas veces descargué en mis polluelos el stress y las preocupaciones que siempre nos acechan agazapadas en nuestras orejas murmurando palabras grises...  Y, por desgracia, mis niños también van a tener cuando sean mayores esos bichitos negros que no les dejen dormir. Pero, ¿Por qué contagiarlos ahora?.
Me quedé callada. Respire. Giré un poco hacia la izquierda el botón de modo agobio, y le di un beso en el pelo... ¡Mamá, que me descolocas la corona!....
¡Qué suerte, pero qué suerte tengo de tener un hada en casa!

domingo, 15 de febrero de 2015

Tenemos una pequeña tienda online:
http://evafiguer.wix.com/narizdechocolate#!collection/ctzx

En ella aparecen las pequeñas cosas que voy cosiendo día a día, en los momentos que me dejan los enanos


¡Qué ilusión verlas en la pantalla!

jueves, 12 de febrero de 2015

Primeros Carnavales en Pontevedra: un paréntesis en las rutas para preparar los disfraces.

Cómo todos sabéis se acerca el carnaval, así que hacemos un pequeño descanso en nuestros paseos por Pontevedra y nos quedamos unos días en casa calentitos (los catarros de los peques seguro que lo agradecen) para empezar a preparar los disfraces...

El carnaval es una época del año especial, sobre todo para los niños. Durante unos días pueden dejar volar su imaginación y, más que eso, vivir lo que seguramente ya se habrán imaginado ser una y mil veces, incluso vestidos para serlo. Es la magia del carnaval....
 
 
 

Y, estos días,  la magia del carnaval trabaja a mil por hora  para que  los peques de la casa, Blanca y David, puedan convertirse en superhéroes: La Chica Rayo, y el Bebé Tormenta:
La verdad, es la primera vez que me adentró en este  complejo mundo de hacer los disfraces en casa, y tengo que decir que el DIY sienta bien. Navegando por internet se ven cosas increíbles; he visto un disfraz de Dorothy, del Mago de Oz en Mamaenred, que me parece alucinante..., pero como digo, para mí es la primera vez, así que... con un poco de paciencia; la magia del carnaval; y lo generosos que fueron los Reyes regalándome una máquina de coser, aquí están...
Sólo he comprado la tela para las capas, un raso rojo que costaba 4 euros el metro,( en Tegal, una tienda de telas que está al lado del cole de Blanca, en Plaza de Barcelos); dos camisetas que pudieran decorarse en las últimas rebajas de zara (1,99 cada una) y la falda de tul azul eléctrico, en un chino, a 3 euros.
Las decoraciones están hechas con fieltro, y las capas se atan con un lazo normal que va por dentro de la tela.
Fui cortando la tela en forma de capa (o lo que a mí me pareció forma de capa), le hice dobladillos; cosí un trozo hacia dentro dejando hueco para meter el lazo, y ya está. La verdad, estoy contenta con el precio, y con el resultado...
Ahora, a salvar el mundo mis pequeños superhéroes....

Estoy segura de que serán unos carnavales inolvidables, los primeros en nuestra nueva ciudad, Pontevedra...
 
( Por cierto, nos han dicho que aquí, en Pontevedra, los carnavales  merecen mucho la pena y que se celebran por todo lo alto. He estado echando un vistazo y la verdad es que tiene muy buena pinta... En este enlace aparece todo el programa:
 

http://www.pontevedra.eu/cultura).

No hay que olvidar además, que el Carnaval siempre trae unos días de vacaciones, para disfrutar con los niños, y de los niños, y de estas nuevas rutas que estamos empezando a conocer...

(Había olvidado incluir el "Carnaval Palleiro", que se celebra el miércoles 18 de febrero, a las 17:00 en el Pazo da Cultura, calle Alexande Bóveda, en Pontevedra. La protectora Os Palleiros, organiza una tarde divertida de carnaval, con actuaciones, sorteos, etc. para recaudar fondos para sus peludos. )

viernes, 6 de febrero de 2015

Cosas bonitas, juguetes y libros; de ruta con Blanca por Pontevedra

Estos días los columpios amanecen cubiertos por una capa de escarcha que no se va en todo el día; al mediodía se convierte en gotitas de agua, y por la tarde, escarcha otra vez...
Estos días, la hierba cruje bajo las suelas de los zapatos, y algunas zonas muy sombreadas de la ciudad esconden aceras resbaladizas y sustos por tropezones inesperados...
Así que, estos días, cuando a los peques se les empieza a notar en la cara que las horas en interiores empiezan a pesar,  hay que jugar con las posibilidades que tenemos y con la imaginación.. Hay que salir a investigar...

-¿Vamos a ver cosas?
-¿Qué cosas?
-Cosas geniales.
-¿Qué cosas geniales?.
-Juguetes, libros y cosas bonitas... Hasta puede que haya alguna cosa un poco mágica...
-¡Bieeeeen!...

Nos ponemos gorro, bufanda, guantes.... Merienda en la bolsa y monedas para comprar un globo al señor aposentado en uno de los portales de la Calle Peregrina...
Empezamos el paseo, sin rumbo fijo... y por aquí, y por allá, pasito a pasito vamos dibujando nuestra pequeña ruta....

Bajamos por la Herrería... Podemos hacer una parada para darle de comer a las palomas. Eso suele ser un sí rotundo....
En los quioscos de la plaza una bolsita de maíz cuesta 25 céntimos, un precio muy económico el que hay que pagar para ver el asombro en la cara de los peques aunque ya les hayan dado de comer hace dos días, o hace dos minutos...
Las palomas empiezan a llegar en cuanto ven el paquete. A veces se juntan tantas que no puedes dar ni un paso, es todo un espectáculo...

Por los soportales, en el número 4 nos paramos para que Blanca pueda ver el escaparate de Pepita Señorita. Es una tienda muy chula con un montón de ideas bonitas y originales para regalar...


Seguimos el paseo todo recto, y nos adentramos por la Rúa Manuel Quiroga, allí hay una parada obligada que sé que nos llevará bastante tiempo: La Habitación de los Juguetes, una juguetería con sabor a magia, a juguetes especiales elegidos con mimo; a aquellos deseos  que pueden cumplirse la noche de Reyes.

 


Siempre me cuesta mucho convencer a Blanca para que sigamos caminando; siempre encuentra algo que no había visto, un pequeño ratoncito, un juguete travieso que quiso jugar al escondite...
 
Le convenzo prometiéndole una bolsa de gominolas, si subimos a la Calle Michelena, frente al Ayuntamiento está La Metro,   una tienda con mil variedades de chuches; y me pregunto si fue un error o un acierto, porque de aquí si que me va a costar salir....
 
Ya con las gominolas en la mano, y alguna otra ayuda para  casos de emergencia escondida en el fondo de mi bolsillo, seguimos por la Calle Michelena, en dirección a La Peregrina, con parada inevitable, a la derecha, en  Los sueños de Alë y Patt. Su escaparate siempre llama la atención, yo creo que aunque no tengas niños. Siempre tiene cosas preciosas, e imaginaros ahora con el carnaval a la vuelta de la esquina; los disfraces son chulísimos!...

Ahora, paramos a descansar un momento; en el escaparate hay mucho que ver...
Yo voy a buscar a Blanca al colegio; su colegio nuevo... Parece que empieza a salir el sol, y podré cumplir los cinco minutos prometidos en los columpios de la Plaza de Barcelos....
En la siguiente entrada seguimos con la ruta...
¡Hasta luego!

 


martes, 3 de febrero de 2015

Columpios en Pontevedra

Y, siguiendo con la entrada anterior, da la casualidad que el nuevo cole de la peque está muy bien situado. Justo al lado de una de las zonas de la ciudad favoritas de los peques: los columpios de la Plaza de Barcelos


 
 
Tiene columpios (también para los más peques);  toboganes; circuitos, tirolina, el "barco" que se ve en la foto de abajo, y en un anexo hay un pequeño arenero con "columpios de arena", que estoy intentando ocultarle a los niños hasta que haga mejor tiempo...


Todo tiene que tener sus ventajas, y así, al empezar de cero en otra ciudad y en otro cole, ahora no tiene clase por la tarde, así que los columpios se han convertido en un buen aliciente para la salida de clase y las tardes que ahora tiene libres. Incluso nos da tiempo a acercarnos a otros  muy conocidos, los de las Palmeras
 
Estos columpios tienen dos zonas muy diferenciadas; una para los "mayores", con escalada, cuerda, etc. y otra para los más peques donde se encuentran columpios, un pequeño tobogán, etc... Además hay mucho sitio, todo rodeado de árboles gigantescos, y al fondo, un pequeño estanque con patos.
 
Por lo demás, aunque no sean muy vistosos, cerca de casa tenemos otros dos pequeños parques, así que, como nos habían comentado muchas personas, poco a poco estamos comprobando que Pontevedra, es una ciudad para vivir con niños.
 
Estos días, como hace mal tiempo, hay que refugiarse, así que buscamos cafeterías, jugueterías y librerías en las que inventarnos un escondite para salir un poquito de casa sin quedarse calado hasta los huesos, pero será otra historia, y otra entrada...

Mudarse a otra ciudad...

... Mudarse a otra ciudad es empezar de cero... Da igual que esa otra ciudad sea lejos, o cerca; da igual que sea en otro país o en la misma provincia; da igual que el camión de mudanzas sólo tenga que cargar con tus cosas unos 30 kilómetros...
... Mudarse a otra ciudad es empezar de cero.

Al principio crees que al estar cerca de tu antigua ciudad nada cambiará tanto; pero eso sólo lo crees al principio; muy, muy al principio... porque aunque nos encanta mentirnos para aliviar la ansiedad de los cambios, para no tener tanto miedo... al final tenemos que decirnos la verdad. Y la verdad es, que las cosas cambian más de lo que creemos y mucho más de lo que queremos creer.

... Mudarse a otra ciudad es empezar de cero...

Desde el momento en que tienes que situar los supermercados y descubrir cuál te gusta más; desde el instante en que te encuentras con que no sabes dónde comprar el periódico el domingo por la mañana, y el primer fin de semana te compras un pan malísimo porque vas a la panadería más bonita del barrio, y también la peor.... Desde ese momento, desde todos ellos, tienes que empezar de cero..., dejar de ser turista, y empezar a ser habitante, ciudadano, paseante, vecino... todo.
Y antes de que tengas toda la ropa colgada en el armario o la nevera llena, tienes que empezar a olvidar aquella tiendecita de la esquina que tenía las mejores verduras y abría los domingos,  el quiosco dónde siempre encontrabas la revista que buscabas de vuelta a casa, o el parque dónde los niños siempre lo pasaban genial..

... Mudarse a otra ciudad es empezar de cero, y así, con todo, hay que empezar...

Orientarse; investigar; acertar y equivocarse, para conocer con la mente abierta y sin comparaciones, y, claro, intentando ilusionarte, si no, estás perdido.

En nuestro caso nuestro empezar de cero se llama Pontevedra; somos afortunados...
Peatonal, con rincones sorprendentes; con olor a  historia y a modernidad; a artesanía y diseño. Ecléctica . Perfecta para descubrir un montón de cosas dando un paseo.

Y hoy, hoy es un día importantísimo en empezar de cero, porque nuestra peque empieza de cero en un nuevo colegio: Plaza de Barcelos
 
 
Valiente, curiosa, abierta y decidida... Todas esas cosas mucho más que su madre, por suerte...
 



domingo, 1 de febrero de 2015

Pontevedra

Pues aquí estamos en una ciudad nueva, Pontevedra... Ahora empezaremos aquí, a conocerla, aprender a movernos; saber dónde están las mejores tiendas, cafeterías, y lo más importante para unos papás: ¿Qué hacemos con los niños en Pontevedra?...
Poco a poco iremos desgranando aquí nuestros descubrimientos... Y no nos olvidamos de los peludos...

Nariz de Chocolate se ha mudado, y empezamos otra vez...