miércoles, 17 de septiembre de 2014

Ahora Blanca ha empezado el cole, aunque todavía con horario de verano, y aunque David está en plena crisis (yo creo que la echa de menos) y no me deja hacer mucho, estos días estoy sacando un pelín de tiempo mientras trepaba por mi pierna

Han pasado no sé ni cuántos meses desde la última vez que escribí. Que pude y que vencí la pereza para hacerlo. Porque lo reconozco el mayor problema al final, fue la pereza.

Después de un invierno asqueroso, de mal tiempo y enfermedades, llegó el verano, los dos niños en casa, y las horas del día que no llegan...
Intentar vivir sobre esa fina línea que separa el caos de la cordura. Cuando intentas ir a la ducha, y por el camino pisas una princesa Disney, se te clava la rueda de un coche en la planta del pie y tropiezas con un correpasillos, es difícil que llegue la noche y elegir escribir algo en el portátil antes de tomarme un gin o irse a dormir....
Seré honesta, incluso me he planteado si estaba bebiendo demasiados gins, pero sentaban muy bien viendo una peli, y contando los minutos de silencio sin ninguna voz infantil. Era un Kit Kat, sólo que para mayores de 18. Y no, no tengo un problema con el alcohol!
Ahora han acabado las vacaciones y me propongo vencer la pereza, organizar la casa (ja, ja) y hacer lo que me apetece, por ejemplo, escribir