jueves, 19 de noviembre de 2015

Hoy hace seis años...

Hace seis años... seis años ya...
Hace seis años, un jueves, exactamente como hoy, yo tenía una cita. Había quedado con la que iba a convertirse en una de las personas más importantes de mi vida. 
En ayunas me presenté en el hospital a las nueve de la mañana; la noche anterior comí mi último antojo: un bocadillo de queso de cabra y miel.
Me despedí de Trufo y Cane y nos fuimos al hospital.
  Y, muchas horas después, a estas horas, aún no se había presentado.
Me dio tiempo hasta a tener hambre entre contracción y contracción. A leer revistas. A pensar en regalos para Reyes... a... a muchas cosas; me dio tiempo, tiempo de sobra a no saber cómo cambiaría todo; a preguntarme si todo iría bien; a desconocer cuánto iba a quererla.
Hace seis años, un día como hoy, a las nueve de la noche, mi doctora me dijo que la cosa no iba bien. Después de casi, casi, 10 horas esperando, mi cita no se decidía a aparecer. Era terca, casi como ahora, y un pelín perezosa.
 A las once ya no se podía esperar más y me llevaron a quirófano.
Recuerdo a todos allí con las mascarillas, y a mí en la camilla mirándolos, sin todavía ser consciente realmente de lo que pasaba.
 Al final tuvieron que dormirme del todo y fui yo la que faltó a la cita.
Cuando me despertaron me sentía confusa y aturdida. Sólo recuerdo que la doctora se acercó a mí para decirme que estaba bien; que la pequeña personita que esperaba había llegado.
Después sólo recuerdo lágrimas. Llore, llore y lloré sin saber muy bien por qué lloraba. Supongo que fue una mezcla de todo; un cóctel explosivo de agotamiento, confusión y mucho miedo.
Pasado un tiempo me subieron a la habitación, ya era mañana, y la conocí.
Estaba nerviosa; muy nerviosa.
Conozco a muchas madres que aseguran sentir un amor pleno e incondicional en el momento en que ven a su bebé.
Yo, sólo recuerdo un aturdimiento mental tremendo. Mis neuronas se pusieron en huelga, o se colapsaron; o qué se yo....
Cuando la enfermera me dijo: "Ponte a darle el pecho ya", y me acercó aquel pequeño ser envuelto en una mantita, yo me quedé paralizada. En ese instante todos los consejos de las clases de preparación al parto se esfumaron, igual que se esfuman los gases y los malos olores en los anuncios. Y es que así estaba yo, metida de plena en un spot de la teletienda; un antes y después:
Antes: una chica con una barriga enooorme.
Después: una mamá con una barriga que mejor no comentamos.
Y es increíble lo rápido que se transita entre ese antes y ese después. Sí, sí, una transformación mágica.
Necesité un tiempo, y no voy a mentir diciendo que sólo fueron unas horas, para aclimatarme; para hacerme consciente; para ese piel con piel que me faltó.
Y es que aquí resultó que no era como en los anuncios; no había garantías, ni reembolsos, ni instrucciones. Resultó que en realidad no era como nadie te podía contar. Cada uno tiene que escribir su propia historia.
El primer día le cerré tan mal el pañal que la pobre dejó esa primera caca verde en todo el pijama; un pijama precioso de leoncitos.
Veía su ombligo y apartaba la vista: Uuuy, qué grima!
Tocarla casi me daba miedo, por si le hacía daño...
Estuve casi una semana en el hospital. La última noche se me cerraban los ojos y ella seguía llorando. En la tele, una de esas que comía monedas sin parar, Grissom, de C.S.I Las Vegas, estaba a punto de resolver la muerte de una aspirante a actriz encontrada en su apartamento...
De repente, paró de llorar, y yo abrí los ojos; los abrí del todo; sin sueño, sin nada. Me asusté. ¿Por qué se ha callado?.
Me acerqué a la cunita. Dormía tranquila; plácida.
Le toqué la manita, la cara. La piel era tan suave... tanto... Y en ese momento empecé a ser mamá; mientras ponían los créditos de C.S.I. y Grissom y la rubia- medio pelirroja, se reían en el laboratorio.
Ni siquiera miré la pantalla cuando se quedó negra hambrienta de monedas.
Era tan bonita, y era mía. Mi bebé. Morena, tan morena; con esos ojos insondables que parecía, que parece, que se cuelan en mi interior; que saben lo que pienso. Tan bonita, con su marquita en la cara, por la que todo el mundo le pregunta aún hoy en día, porque ignoran la historia de los besos escondidos (esa que Peter y Wendy sí que conocen) que las mamás sabemos localizar tan bien. Tan especial...
Ahora seis años después, el amor ha crecido y crece cada día; no hay fin. No hay límites. Ahora, mi niña sirena de los veranos infinitos; mi pequeña que todavía se guarda en mi colo; que un día dijo que Trufo tenía la nariz de chocolate; que quiere ser una princesa- científica- antropóloga- pintora... y un largo etcétera. Ahora...


¡FELIZ CUMPLEAÑOS!
 
 
Porque tanto os quiero.... (Fragmentos)
 
 
...
Después de muchas horas,
ya se escapaba el día,
llegó Blanca y radiante
la niña de mi vida.
Con su piel tan morena
recubierta de sangre,
y su marca en el rostro,
y su pelo tan negro.
Sus ojos, como abismos,
que me veían por dentro.
 
 
 
La niña sirena (Fragmento)
...
Sirena en mi vientre
ya lo fue mi niña.
Hacía piruetas
y allí se dormía.
 
Ya era mi niña
sirena en mi vientre;
mi pequeña vida
que en mí estará siempre.
 
Y se abrió mi cuerpo
desbordado de ella.
Y se paró el tiempo
y nació una estrella,
de resplandor blanco
y de nombre Blanca;
mi niña sirena.
La niña encantada.


15 comentarios:

  1. ¡Muchísimas felicidades, niña-sirena y mamá de la niña-sirena! Qué texto tan precioso, Eva. Me ha gustado muchísimo. Dile de mi parte a la peque que gata Yu, gato Zensincamiseta y perra Loba también la felicitan, ¿vale? Un abrazo enoooorme.

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  2. Gracias Carmen!! Muchas gracias!! Conociéndola como la conozco, me la imagino este fin de semana dibujando un cuento, imaginando a todos sus "felicitantes". Un beso enorme!

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  3. Ay, qué maravilla de homenaje, Eva, me ha emocionado. Tanto el relato como los poemas son deliciosos. Me han encantado.
    Un beso enorme y felicidades con un día de retraso, a ti y a tu sirena.

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    1. Muchas gracias, Chari. Ayer cuando se fue a dormir yo me puse a escribir y esto fue lo que me salió, contar lo que ocurrió hace seis años ; gracias por leerlo, y por las felicidades! Muchos besos

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    2. Muchas gracias, Chari. Ayer cuando se fue a dormir yo me puse a escribir y esto fue lo que me salió, contar lo que ocurrió hace seis años ; gracias por leerlo, y por las felicidades! Muchos besos

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  4. Muchas felicidades Eva y para tu niña también. Tu homenaje y poesía no tienen precio, tu amor transpira por cada vocal y recuerdo traspasando esta pequeña pantalla. Seguro que tu sirenita alcanzará a ser lo que más desee en la vida. Estoy emocionada y te doy las gracias por transmitirme tanta ternura.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, muchas veces gracias!
      Ese es mi mayor deseo, que mi pequeña sirena pueda sortear las olas y buscar lo que le haga feliz. Ojalá... Un beso fuerte

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  5. Muchas felicidades!!!! Ver crecer a los hijos es uno de esos milagros con los que la vida nos sigue sorprendiendo.

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    1. Gracias, Macarena. Es verdad. Es un auténtico milagro. Un privilegio, ver como la vida sigue su curso.

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  6. Maravilloso relato de un momento mágico. Y no me refiero al nacimiento sino a la toma de consciencia. Gracias por compartirlo. Y felicidades!!!

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    1. Gracias! Compartirlo me ha hecho más consciente del transcurrir de la vida. Gracias a ti por participar de ella.

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  7. Un momento único, unos días inolvidables y toda una vida para disfrutar..
    Besos

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    1. Cierto. Único. Estoy segura de que jamás se borrará. Besos

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  8. Muchas felicidades a los dos!!! Precioso, Eva :)
    Besitos

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