lunes, 6 de abril de 2015

La familia.... (dicho con voz mafiosa)

¡Ay, la familia!!!. Ese monstruo de dos cabezas: el yin y el yang; blanco y negro; positivo y negativo; bueno o malo...
¡Ay, la familia!!!. Ese Gremlin al que mejor no alimentar después de media noche porque si no...

En un momento de la gran película El Padrino, Don Corleone advierte a su hijo Sonny: "Nunca vuelvas a decir lo que piensas a alguien que no sea de la familia". La verdad, que ingenuo para ser un "padrino" de la mafia o, la verdad, que suerte, si realmente tiene una familia tan fiel (otra cosa es entrar en por qué le guardaban tanta fidelidad).

Ojalá se pudiera seguir esa máxima tan "mafiosa". Ojalá en estas fechas donde nos empachamos de roscones y chocolate no nos tuviéramos que tragar a demás contrariedades, enfados y un montón de cosas no dichas.
Y es que la familia es algo complicado; complejo...
¿Qué es la familia?. ¿Qué es más allá de las definiciones jurídicas o administrativas? ¿Qué es si dejamos de lado términos técnicos; religiosos o tradicionales?.
No hablo de la persona que elige cada uno para compartir su vida (salga bien o mal, al menos lo eliges tú), ni, por supuesto, de los hijos que tengas con esa persona; amor, instinto, fuerza, ternura, pasión... son las definiciones que se me ocurren para los sentimientos hacia ellos. Esta reflexión trata más de las personas que se convierten en tú familia sin posibilidad de elección; que vienen en el "paquete", como un plus al amor que sientes por alguien.

Y es que la familia es algo complicado; complejo...
Yo creo que en la familia cada uno tenemos nuestro rol. Representamos cada uno un papel como en una obra teatral. Y, en esa obra, cada uno conoce el guión (decisión suya es salirse o no de sus líneas).
 Hay familias de todos los tipos; para todos los gustos (o disgustos).
Supongo que las habrá numerosas y bien avenidas. Eso por lo menos es lo que nos dice el cine.
Hace poco vi, de casualidad, la versión más reciente de "Tuyos, míos, nuestros", una especie de "The Brady Bunch", muy en la línea de "Doce en casa". Una familia extra- numerosa, con amor, comprensión y perdón de sobra. Unos hippies de mansión junto al mar. Incluso con un sistema de comunicación muy dialogante: en las reuniones familiares se pasaban un palo (sí, un palo) de lo más tribal, para pedir la palabra y poder expresarse cada uno por turno, sin ocultar nada a los demás, por supuesto. Pero, claro, yo vivo en una ciudad pequeñita (encantadora, pero pequeñita), y tengo una piscina desmontable para los niños en la terraza, así que por mucho que me atraiga la idea de ser una hippie de mansión, pues Hollywood me queda un poco a desmano.
Y es que la familia es algo complicado; complejo...
Cuando era pequeña (y, lo confieso, no tan pequeña) me encantaba ver esa película tan nuestra; "La Gran familia", y qué mal lo pasaba, y lo paso con el sufrimiento del abuelo cuando se pierde Chencho por la Plaza Mayor. En esta película, una "gran familia", con sus problemillas; sus desacuerdos, sus pequeños y grandes dramas, sale adelante; siempre con la ayuda del padrino de tan gigantesca cantidad de ahijados. Un padrino gruñón y pastelero, al que no le pega nada pasearse con una "dentadura" de cáscara de naranja.

Y, claro, hay familias monstruosas, y no me refiero precisamente a la familia Addams.
En la familia de cada uno, donde cada uno nace, tú papel lo tienes asumido desde la infancia, y te fastidie más o menos tienes tiempo para acostumbrarte; para decidir que no quieres ser esa persona e intentar cambiar; o simplemente, para "pasar" de todo. Pero la familia política es un subgrupo todavía más complejo. Un tema muy... muy interesante, dejémoslo ahí...
Cuando entras en "otra" familia te encuentras con un montón de desconocidos; nuevas reglas, nuevas costumbres....
La verdad, supongo que debe ser difícil no desconfiar en cierto modo cuando llega alguien "nuevo", pero creo que hay que intentarlo. Yo, hace tiempo que me prometí a mí misma, que cuando mis hijos (sé que aún quedan mil años) traigan a alguien, intentaré ser amable, abierta, comprensiva, y sobre todo, pensar en su felicidad. Es posible que estos propósitos tan nobles se queden en eso, en propósitos, y en unas cuantas líneas tecleadas veinte años atrás. Pero al menos espero, en esos momentos, tener la capacidad de reflexionar sobre todo esto.
La situación es difícil para las dos partes, pero suelen ser muchos contra uno, y ese uno tendrá que conformarse, al menos en principio, con el papel que le asignen. Ese papel, además, no suele ser muy acertado, porque se toman las medidas tan rápido y tan a la ligera que es difícil que el vestido que te ofrecen se adapte perfectamente a tú silueta. Puede que, si tienes suerte, con el tiempo te den la oportunidad de ir a la modista a ajustar tú traje.
Y es que la familia es algo complicado; complejo...
Son unas relaciones muy cercanas, estrechas, aunque no te veas en semanas o en meses. Hay un trasfondo demasiado hondo; relaciones previas; conflictos previos no resueltos a los que se van sumando los nuevos. Al final, existe una montaña de ropa sucia tan grande que es muy, muy difícil lo de "borrón y cuenta nueva" aunque pongas mil lavadoras.
Existen rivalidades siempre; siempre... de esas rivalidades que ni nos confesamos a nosotros mismos: mejor coche; mejor trabajo; mejor mujer/marido; mejor ropa... Y, cuando llegan los hijos, esa rivalidad de incrementa exponencialmente: cuál es el más guapo; cuál el más listo...
¡AAyy!!!, la familia...
En la familia siempre hay demasiadas expectativas y demasiadas opiniones sobre quién debe hacer qué y cómo; y cuando hay demasiadas expectativas siempre hay demasiadas decepciones.
La familia es algo complicado; complejo...
En un momento de la saga, Michael Corleone (el gran Al Pacino) dice: "Fredo, eres mi hermano mayor y te quiero. Pero nunca vuelvas a tomar partido contra la familia. Nunca".
Y es que esta es otra de las extravagancias de este extraño ente. La familia se toma como algo "sagrado". Nunca debe consentirse que nadie de "fuera" diga nada en contra de la familia; será porque desde dentro ya nos bastamos y nos sobramos...

Poco después de Navidad estaba yo en la oficina de correos esperando en una fila interminable. Dos chicas, detrás de mi, comentaban cómo habían pasado las fiestas....
..."Pues mi cuñada sirvió gambas congeladas diciendo que eran frescas, pero yo me di cuenta perfectamente. Le pregunté, y me dice: No, no... Son frescas... Sí, claro... Y su marido, qué no habla nada, y el hijo, salió igual que el padre..."
Cuando me fui aún seguía soltando por esa boquita...
Tan típico y tan tópico. Y está claro, es tan tópico, porque es muy, muy típico. Y es que los humanos somos demasiado complicados. Hemos ido perdiendo esa esencia primitiva; esa necesidad de sentirnos arropados por la manada, a la que defendemos con uñas y dientes.
Ahora, con nuestro raciocinio la manada vive distanciada. Ahora, con nuestro raciocinio, razonamos que es peor una celebración familiar con gambas congeladas, o que tú cuñado es peor persona quizás, sólo porque es tímido. Ahora, con nuestro raciocinio, razonamos que es muy "cutre" lo que le han regalado al niño por la comunión (preferimos que pidan un préstamo sobre otro y sobre otro y otro más siempre que el niño tenga la mejor consola), o que una cuñada con dos kilos de más y una ropa, que descubrimos de soslayo, es del Carrefour, es patética. Ahora razonamos que las nueras educan fatal; que las suegras nos tienen manía; razonamos mil cosas.... pero las palabras no se dicen,  ni los sentimientos. Nos lo tragamos todo en las reuniones; en los cafés; bodas; bautizos; funerales...
¡Aayy, la familia!!!. ¿Qué puedo decir?...
Siguiendo la filosofía de Don Vito, sólo una cosa: "La familia es la familia".
(Y que, después de fiestas familiares, siempre hacen falta unas buenas vacaciones)

3 comentarios:

  1. Hola Eva, como bien dices, hablar de la familia es un tema complejo, en estos tiempos tan venidos a menos, nos hemos despojado de lo que a Corleone le sobraba: el sentido de pertenencia a ese grupo intimo.
    Abrazo!

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  2. Hola!!! Me encanta El Padrino(peli y libro) La gran familia, me río con 12 en casa y Tuyos, míos, nuestros la vi con muis hijos pequeños.
    Respecto a la familia, yo he tenido mucha suerte,creía que era algo normal pero parece ser que no, me llevo bien con mi suegra y cuñados, los primos se quieren y ahora que so mayores salen juntos y todo, no hay envidias, no sé, debe ser rarísimo. En cambio mi madre tuvo muchas cosas de familia, y mi abuela con sus cuñadas ni digamos, y eso que era otra época y no se aparentaba tanto ni eran las cosas como ahora. Supongo que depende de muchas cosas. A ver si mis hijos, cuando tengan pareja(si tienen) tienen suerte con la familia política. UN besito y me ha gustado mucho leerte.

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  3. Muchas gracias por leerme!La verdad que sin has tenido suerte y mucha!Disfrutala!A los que no tanta siempre nos queda alguna buena peli!Besos

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