martes, 1 de marzo de 2016

Allí en el cielo

Después de un fin de semana largo; largo porque yo lo alargué; ayer tenía previsto escribir en el blog e irme de visitas por los vuestros. Incluso, aprovechando ese tiempo que me tomé de más, hasta tenía la entrada preparada; escrita en mi libreta pequeña, con mi bolígrafo.
Ayer tenía previsto bajar la basura a la hora, antes de que volvieran a acumularse bolsas con revistas, botellas... junto a la puerta de la terraza.
Ayer tenía previsto llamar al médico para pedir cita; coser unas cosas que me están esperando para tomar forma; leer.
Ayer quería ver un poco la tele, reír; hacerles cosquillas a las niños; comer chuches y perderme en una revista hasta que el sueño me llevara con él...
Ayer quería, como siempre, un buen día. Un buen día, con lo costosos que son a veces los lunes, y no lo digo por la mala fama que tienen.
Ayer quería, no un día perfecto, sino mi día. Tranquilo (con guerras por juguetes; discusiones por quién come el pescado y el puré de calabaza; plastilina pegada en la suela de mi zapatilla; Trufo con el pelo lleno de sopa de fideos y Canela ladrando porque oye llegar al vecino de enfrente).
Pero a veces los días sufren arañazos y roturas. Empieza con una grieta sobre la superficie lisa de su porcelana, y acaba penetrando en lo más profundo de su tiempo y de su espacio.
Y eso es lo que, al fin, ocurrió ayer. Se acabó un tiempo, y un espacio. Un espacio que en nuestra casa, en nuestro hogar caótico de reciclajes previstos que no llegan a producirse y sopa mezclada con pelito de perro, tenía propietario, mejor dicho propietaria, desde hacía casi diez años.
En junio haría diez años que, estando de visita en casa de mis padres, encontramos un pajarito. No había nidos a la vista, nada. Estaba junto a una acera. Lo cogimos y mis padres lo alimentaron los primeros días. Muy pocos lo saben, o se fijaron, pero siempre tuvo una alita muy pequeña, más que la otra; un defecto de la naturaleza; un descarte, quizás. Una anomalía, al fin, que vino a parar a mi vida; a la nuestra.
En contra de la lógica, sobrevivió, y mis padres, al yo decirles que lo cuidaría, lo llevaron a mi casa.
De hecho vivió en cuatro distintas, como nosotros. Nos acompañó en nuestras mudanzas; en la búsqueda de nuestra vida.
Siempre me produjo una ternura infinita. Pronto aprendió  a conocerme, y yo a ella (resultó ser una ella).
Desde siempre tuvo una hora de dormir. Se apagaba la luz para que estuviera tranquila.
Desde siempre le encantaba que le hablaran. Se inflaba y piaba muy bajito; muy, muy bajito.
Al poco, ni siquiera se apartaba de mi mano cuando le dejaba comida, agua o alguna de sus cosas favoritas; las barritas de alpiste, o las hojas de lechuga muy mojadas.
Por las mañanas nos despertó cantando tantos días...
Le llamamos Plumi, por las plumitas pequeñas de su alita.
Mis hijos la llamaron así mil veces.
El escalador, hace poco, aprendió a escalar hasta ella,  diciendo "Mira mami, pajarita", y ella lo recibía piando.

Ayer tenía tantas cosas previstas; tanto que daba por hecho. Y, al final, no hice nada; sólo intentar reírme mucho para que los niños no notaran nada; divertirlos; despistarlos de esa palabra tan grande que es la muerte.

Mucha gente pensará que estoy loca; que es imposible tener tanto cariño, tanto amor, a un ser tan diminuto, tan "poco interactuador".
Pueden pensarlo... Pero es imposible que fuera de otra manera.
Era "alguien": odiaba las camisetas de rallas y el mandil con un gallo enorme que mis padres me trajeron de Portugal. Le encantaba el agua fresca y su columpio verde (reformado, porque cuando lo compramos venía con unos accesorios amarillos que odió desde el principio). Las caricias despacito en la barriga; escuchar la radio; el ruido de la lavadora...
No hay que poner baremos; medidas para el amor, y esta pequeña pajarita era (y siempre será) parte de nuestra familia, y creo que al final esto es lo importante. No  importan las alitas deformadas, la incapacidad para tirar la basura en un tiempo "normal", los pegotes de fideos mojados sobre el mantel...
Te queremos pequeña Plumi. Ahora estoy segura de que ya puedes volar alto, muy alto, y que estarás muy cerca de la luna que veo desde mi ventana, allí en el cielo.




23 comentarios:

  1. Cuando se le coge cariño a alguien, sea persona , animal o cosa desprenderse de ello cuesta, y si la vida del pajarito se apagó , pues a recordarlo con cariño. Un abrazo

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    1. Eso siempre, con mucho cariño. Un abrazo!

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  2. Sí que se les tiene cariño también a esos pequeñitos, lo sé bien. Besazo, Eva.

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    1. Muchísimo. Yo creo a veces, más del que somos conscientes... Otro besazo, Carmen.

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  3. hola Eva, síii, esos pequeños detalles de esos enanos compañeros: sus miedos y alegrías, cuantas veces nos reímos con ellos, lloramos con ellos, yo lo he hecho, los míos con pelos y uñas afiladas pero que a lenguatazos te alegran la vida, creo que esos "enanos" nos ayudan a ser mejores personas. Un abrazo

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    1. Gracias!. Yo también creo que nos hacen mejores. Vivir con ellos mejora la vida, aunque luego, cuando se van, se extrañan tanto. Un abrazo fuerte!

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  4. Ayyy como te comprendo. Da igual que sea un pajarito, una tortuga o un perro, son parte de nuestra familia igual y se les coge cariño, y se les quiere mucho. Entiendo tu manera de intentar despistar a tus peques. Es difícil de manejar la muerte.
    Un besillo y mucho ánimo para tu perdida.

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    1. Muchas gracias, María. Sí, es complicado. La querían mucho, mucho, y la echan de menos. Poquito a poco... Un beso

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  5. Hola, Eva. Siento mucho que hayas perdido a un ser tan especial. No hay medidas para el amor, tu lo entregas y estos animalitos te lo devuelven siempre del modo más noble que existe. Alegran tus días, los llenan de pequeños detalles inolvidables y se convierten en parte de ti, de tu mundo y de tu familia.
    Un beso enorme y mucho ánimo.

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    1. Muchas gracias, Chari!. Su marcha es un pedacito muy grande que cambia en nuestro mundo. A veces te das cuenta de que el espacio que dejan es incluso mayor de lo que pensabas y hay que ir adaptándose... Muchos besos

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  6. Qué entrada tan emotiva, Eva :) No creo que haya nadie que piense nada raro al leerte, porque como tú bien dices, el amor no tiene medidas ni razones, sencillamente es. Plumi siempre estará en tu corazón y esa es la forma de cariño que ahora que no está junto a tí le puedes dar. A buen seguro que ella lo sabe.

    Mucho ánimo y gracias por compartir con nosotros tu lunes especial. Besos!!

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    1. Gracias, Julia. Es verdad. Creo de verdad que el amor no tiene medidas ni razones. Palabras como las tuyas, como las vuestras, me hacen más fuerte; me vuelven más escurridiza para despistar esa inseguridad tan pesada que me amenaza con llamarme "rara" desde que era pequeña. Un beso!

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  7. Estas entradas, Eva, ya me dan escalofríos a medida que las puedo ir leyendo hasta el final... ¡Ayyyy qué ver el amor que se puede establecer también con estos pequeños seres vivos, estos pajaritos o pajarita, en este caso. Te comprendo muy bien, Eva y solo puedo decirte que si, que ahora está feliz volando en otro espacio mucho más alto.
    Besitos

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    1. Es que es algo incluso difícil de explicar con palabras. Y sí, estoy seguro de que allí estará. Un beso, Estrella.

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  8. Ufffff, te entiendo a la perfección, yo siempre he tenido pajaritos que llegaron a mi vida de la forma más casual y son uno más. Ahora mismo tenemos una recogida que es adorable, adorna su colita con tiras de papel y parece un pavo real, va la hombro de mi marido y le da besitos, cuando quiere bañarse nos lo hace saber...
    Me ha encantado la entrada, es preciosa y te entiendo a la perfección.
    Un besito y un abrazo a Plumi, esté donde esté.

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    1. Gracias! Yo ya había tenido pajaritos en otros momentos de mi vida, también llegaron de forma inesperada; casual. Esta vez, Plumi se quedó con nosotros 10 años y fue una convivencia tan larga, tan especial; con los niños que la querían tanto. Un beso enorme!

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  9. Lo siento mucho! son parte de la familia!!

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    1. Muchas gracias!! Sí que lo son. Un pequeño miembro más...

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  10. Ayyyss... cuánto cariño les cogemos... yo, a veces, aún oigo a mi pelu (un conejillo de indias) al entrar en casa, y hace ya mucho tiempo que nos dejó.
    Ánimo y besitos!!!

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  11. Tanto!. Yo todos estos días en un momento he pensado: "Tengo que ir a ponerla dormir". "No voy a encender la luz para que no le moleste mucho"... Y me he quedado mirando su sitio desconcertada por unos instantes...
    Muchas, muchas gracias!... Muchos besos!

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  12. Hola Eva Figueroa , buenas tardes.
    Cuando nace el amor ... Nada de interpone
    en su crecimiento y puede durar unos instantes o una eternidad ..
    Ese vinculo nuca se rompera ; porque fue forjado por el amor ...

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  13. Qué entrada más bonita, Eva. Es la primera vez que te leo y me has emocionado.
    Te entiendo perfectamente, el amor a los animales es algo fuerte e intenso que no todos saben entender.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias! Es verdad, a algunas personas les cuesta entenderlo. Los que lo vivimos tenemos mucha suerte,aunque se pasen malos momentos. Un abrazo

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