domingo, 29 de diciembre de 2019

Mamá Ninja Go

A veces cuando dejo ir mi cabeza maternalmente alterada (que son muchas veces) pienso que mi vida es una película...

Una peli romántica.

Chica y chico se conocen, se enamoran y se quedan sin ropa limpia porque no tienen tiempo para poner una lavadora.
Se miran a los ojos diciendo todo y sin decir nada porque hay cuatro bajitos que no les dejan ni hablar. Mientras suena una y otra vez como la banda sonora de su vida una canción sobre frutas en inglés con voz pitufil.

Una peli de acción.

Como una agente internacional de incógnito me interno en zonas hostiles plagadas de trampas que inutilizan cualquier pie descalzo.
Me enfrento a arañas monstruosas, a torturadores de una tribu enana expertos en técnicas para acabar con la fuerza mental más resistente.

Escalo montañas de ropa arrugada y avanzo bajo la fuerza de una ciclogénesis con un perro entrenado para cumplir la misión de no encontrar ningún sitio donde hacer pis.

Una peli dramática

Cuando por fin consigo sentarme más de 2 minutos seguidos y enciendo la tele, me quedo dormida y entre las recomendaciones que me hace Netflix solo aparece una peli de adultos.
No recuerdo la última vez que dormí toda la noche, aunque como Dori, sufro pérdidas de memoria a corto plazo.
Cuando entro en la ducha cada día tengo que intentar batir mi propio record porque encender el grifo es también el encendido automático de varias voces gritando "MAMÁ". Allí, bajo el agua, nunca encuentro el gel porque ha sido sustraído por una banda internacional especialista en tortura por congelación y acabo rescatando restos de las mil botellas vacías que viven en mi encimera.

Una de gánsters

En nuestro crimen desorganizado diario recurro constantemente a los sobornos y a mi me someten a chantaje emocional continuo. 
Un coche a cambio de un pis en el orinal. 20 minutos de tele si se hacen los deberes.
Un abrazo para atenuar un castigo. Una mirada y un "TE QUIERO MAMÁ" para obtener un perdón express.

Y al final en todas las películas repito la trama final. 
Agotada, antes de caer en un coma profundo, pienso que al día siguiente intentaré hacerlo mejor. Enfadarme menos, no gritar, pasar más tiempo con ellos, no estresarme... Escribir, hacer magdalenas, pintar, hacer manualidades, hacer deporte...

Mi vida es una peli.
Pura ciencia ficción.

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