lunes, 18 de abril de 2016

Cartas para los supervivientes del tiempo (1): Manuel (2ª Parte)

Se sientan en el porche a punto de quebrarse; de quebrarse como la voz de Andrés, aterrada por las palabras que le reclaman...

El perro olisquea aquí y allá. Reconoce el olor de su amo; su todo.
El perro olisquea aquí y allá. Alza la cabeza, curioso, por el sonido del papel al partirse.
Andrés rasga el sobre y desdobla el folio.
Manuel, sonriente, sube el volumen de los audífonos, con los dedos ilusionados y los oídos muertos de hambre.
Andrés carraspea, intentando aclarar la garganta, tan confusa; asustada; tan ronca.
El perro se sienta sobre las patas traseras con expresión concentrada y el hocico alzado para oler las palabras que presiente latiendo sobre la hoja.

La voz de Andrés es una voz distinta; diferente a las que Carbón conoce, y Carbón siente curiosidad.
De repente a Andrés también le parece diferente su voz. Su voz es diferente cuando lee para Manuel:

"Querido Manuel, me alegro de que siga usted aquí, con nosotros; con los que estamos. Con los que quedamos.
El otro día pensé en usted y decidí escribirle.
El otro día me acerqué a dar un paseo por el río.
El río está distinto. El río ya no es lo que era, y me acordé de cómo era antes. Y al acordarme del río... me acordé de usted. Porque usted y el río eran una misma cosa, ¿Verdad Manuel?.

Me acordé de cuando la corriente bajaba llena de peces, y usted siempre llevaba pescado para la cena. Volvía a casa con la cesta tan repleta que a veces nos regalaba pescado a los que nos cruzábamos en su camino. Era un buen pescado, aquel... En casa siempre lo cocinábamos sobre la leña. Al pensar en él me viene a la cabeza el chisporroteo de la piel al contacto con el fuego... el crujir entre los dientes. La leche templada después de la cena...
Y me ocurrió, ese día del paseo, que al recordar el río, recordé también muchas otras cosas. Seguro que usted las recuerda muchas veces. Somos compañeros de recuerdos, Manuel. Compañeros...

Recordará cuando el tranvía cruzaba la plaza del pueblo y pasaba por detrás de la iglesia. No se cerraban las puertas de las casas y todos nos llamábamos de "tú", excepto al cura, cuando recibía a todo el pueblo los domingos, con corbata nosotros, y ellas con pañuelo en el pelo, y al doctor, el señor Jacobo, que marchó ya hace tanto...

¿Lo recuerda?

Recordará cuando se juntaban todos los vecinos para recoger entre todos las uvas y repartir el trabajo. Se cogían todas sin importar de qué vecino era.  Recordará cuando caminábamos la montaña entera, y subíamos a lo más alto con la bota a la espalda llena de agua fresca, hasta llegar a la ermita.
En la romería nunca había orquesta; las orquestas nunca subían la montaña, pero había baile, ¿Se acuerda?, porque la gente cantaba y tocaba palmas, y estaba siempre el Señor Aurelio con la acordeón que le trajeron de Alemania.

Será la edad, el tiempo, o qué se yo, pero me he acordado del río, de usted, de las romerías... y quería contárselo, Manuel, para que usted pueda recordar conmigo."

El mundo volvió a callarse; a moverse muy, muy despacito... Y Manuel recordó...
Claro que recordaba Manuel; los ojos se le llenaron de recuerdos. las manos de negras uñas agarraban en el aire imaginarias mazorcas de maíz asado. Sobre los tablones de madera, los pies comenzaron a marcar el ritmo de una vieja canción casi olvidada. Los dedos, como garras, acariciaron distraídos en la memoria, el pelaje espeso y duro de pasados cachorros, todos iguales, todos de igual color por herencia. Y todos, por herencia, portadores del nombre Carbón.

El perro se tumba. Parece mirar con atención hacia algún punto indefinido del cielo; puede que busque un pájaro en medio de las nubes; puede que esté pensando lo mismo que Andrés...

Termina de leer la carta y la voz se le apaga; se extingue con la sensación de haber aprendido algo y no saber qué es. Con la sensación de haber llegado un poco más al fondo de algo; de alguna cosa; de algún lugar, en otro tiempo...




10 comentarios:

  1. Pues otra vez me ha encantado. Esas descripciones me han transportado, he visto el pescado, he sentido el calor de la leche templada y he acariciado a Carbón, a todos los Carbones que fueron heredando nombre.
    Precioso como siempre.
    Besos.

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    1. Muchas gracias!. Con este texto me ocurre que cuando lo leo, a pesar de haberlo escrito yo, me lo imagino como por primera vez, y por supuesto, también a todos los Carbones.
      Muchos, muchos besos!

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  2. Cuánta emoción, cuanto recuerdo, cuantas veces habría rondado en su cabeza la posibilidad de tener noticias de aquellos amigos que antaño formaron parte de su propia historia personal, pero que por unas cosas u otras ya no acababa de hacerse realidad, hasta que por fin llegó esa carta, que le estaba leyendo Andrés tan conmovido. Se trataba sencillamente de volver a revivir lo que antaño compartieron ambos compañeros, la felicidad de las cosas más simples que perduran en las cicatrices del tiempo, incapaces de desaparecer para siempre.
    Me ha gustado mucho, Eva, tu conmovedor relato.
    Muchos besitos también para repartir con tus peques.

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    1. Me alegro muchísimo de que te haya gustado!. Muchos besos (y besitos repartidos) :)

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  3. Recordar es como volver a vivir lo que nos trae la memoria, y si es compartido, mucho más aún. Me alegro de que Manuel haya tenido ese regalo que a buen seguro le ha ensanchado el corazón y le ha dado nueva luz a la mirada :))

    Preciosa continuación, Eva. Ha sido como estar sentada junto a ellos, con Carbón a los pies.

    Un abrazo!!

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    1. Gracias, Julia!. Yo también me siento allí, con ellos y con Carbón :). Un abrazo!

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  4. Maravilloso relato, lleno de sensibilidad que nos transporta a otro tiempo, a otro lugar...
    Un abrazo cariñoso!!!!

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    1. Mil gracias por leerlo, y por tus palabras! Un abrazo!!!

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  5. Maravilloso relato, lleno de sensibilidad que nos transporta a otro tiempo, a otro lugar...
    Un abrazo cariñoso!!!!

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  6. Una continuación que complementa muy bien la primera parte. Se nota que te gusta la poesía, pues tu prosa es lírica desde principio a fin. Podría separar los versos sin apenas esfuerzo. Me ha encantado revivir con los protagonistas un pasado tan entrañable. Puedes estar segura de que he aprendido tanto como Andrés. Espero tu nuevo relato impaciente.

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