lunes, 11 de abril de 2016

Cartas para los supervivientes del tiempo(1): Manuel.





Andrés es cartero.
Andrés ha sido cartero toda su vida, incluso antes de nacer. Incluso antes de haber sido deseado, imaginado; querido.
Andrés es cartero, igual que su padre; igual que su abuelo. Igual que deseó serlo el padre de éste, antes de que la correspondencia viajara en barcos de barriga enorme cruzando el océano. Mucho antes de que las palabras volaran por el aire envueltas en hilos invisibles...


No se oye un sólo sonido cuando apaga el motor, únicamente el balido lejano de unas ovejas que Andrés no alcanza a ver en medio del mar de prados verdes, con olas tan altas que golpean el horizonte.
No se oye nada. Ni un ruido. Ni una voz. Sólo el viento que silba revolviendo el aire.
...

Llega a la casa.
Huele a flores, y a primavera, y a nueva estación.
Huele a vejez, y a ruinas, y a suciedad. La casa parece estar a punto de rendirse, pero sigue viva; vestidas sus ventanas y cerrada su puerta.
Aún conserva un azulejo esmaltado sobre el quicio de la puerta; 1892. Un azulejo de tiempo.
Un columpio caído sobre la hierba revela la presencia de un niño; un niño en algún momento. Todavía en la rama de un árbol se columpian los restos de una cuerda.

Ve el buzón. Está vacío. Ni siquiera puede abrirse. Está oxidado. Teñido de un color anaranjado y olores ferrosos mezclados con lluvia, heladas y el tiempo.
Con letras escolares alguien ha escrito tres veces un nombre en el buzón: Manuel Álvarez; en distintos renglones, espacios y, en distintos tiempos.
Unas tablas chirrían a sus espaldas.
¿Manuel?
El viejo asiente y sonríe mostrando unas encías apenas ocupadas. Sólo asiente y sonríe con los ojos que los años han mantenido detenidos en su infancia. A esos ojos todavía les gustaría seguir montando en aquel columpio.
-Traigo una carta.
El viejo asiente y sonríe, pero no se mueve.
-¿Cómo se llama?
-Manuel, para servirle.
Andrés le tiende la carta.
-Es para usted.

El viejo parece contento. Manuel está contento.
Coge la carta. Sus manos enseguida la arrugan, esposadas por un temblor antiguo.
Manuel está contento.
Una carta para él; una después de tanto tiempo. Después de tanto tiempo alguien ha pensado en él.
Manuel, el que de niño se columpiaba durante horas. El que iba a pescar, y perseguía a las ovejas por los prados, con el tatarabuelo color carbón del perro que asoma el hocico por la esquina de la casa.
Manuel aprieta las piernas. La emoción le ha dado ganas de hacer pis.
Está nervioso, y sin darse cuenta está clavando las uñas largas y ennegrecidas en el papel.

El aire permanece quieto y silencioso anclado en la tranquilidad de la mañana. En la finca se respira soledad; una muy usada. La soledad que ha acabado por descuidar a Manuel de él mismo.
Está sucio. El pelo asoma descuidado y largo bajo la boina rota.
No despega los ojos de Andrés. Sus pupilas se clavan como aguijones; como puñaladas de verdad; de la certeza del tiempo. Y Andrés necesita irse. Se va.

-Niño... Niño... Espera...
El viejo lo está mirando con ojos infantiles y pedichones. Lo mira y baja la mirada. Lo mira y sonríe entre tímido y avergonzado. El perro también se acerca.
Ahí están los tres. En medio de un prado plagado de campanillas amarillas.
Le tiende la carta con gesto indeciso.
 Respira, ronco y profundo.
-No sé leer...

De pronto Andrés es consciente de todos los ruidos; de todos y cada uno. Los grillos insistentes cerca del camino; un para de moscas, perseguidora y perseguida, que se cuelan en su espacio; las hojas de los árboles; el motor de un coche al otro lado del prado y de las campanillas, y de ellos...
Parece que la vida  estaba esperando ver qué hace  para poder seguir su curso.
Andrés se queda.


Continuará.

17 comentarios:

  1. Qué bonito Eva!!!!! Qué bien descrito está todo.
    Mi madre tiene dos primos que son ciegos, y son muy mayores y su padre les llevó a aprender a leer en braile porque decía que el mayor ciego era el que no sabía leer, así sí que podían engañarles.
    Me ha gustado mucho la historia, qué triste es llegar a mayor solo y en malas condiciones.
    Un besito.

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    1. Muchas gracias! Me alegro un montón de que te haya gustado! Un besito!

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  2. Evaaaa!! Pero qué dice la carta? Me ha gustado, cómo he disfrutado con los pequeños detalles de la,fisonomía de la casa casi vencida por el tiempo y ese cartero que guardará el secreto de la carta,....un abrazo

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    1. Hola Joseme! Pues la carta la pondré esta semana, en cuanto pueda! Esa y quizás alguna más. Me encanta que te haya gustado! Un abrazo!

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  3. Evaaaa!! Pero qué dice la carta? Me ha gustado, cómo he disfrutado con los pequeños detalles de la,fisonomía de la casa casi vencida por el tiempo y ese cartero que guardará el secreto de la carta,....un abrazo

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  4. Te felicito, Eva, porque te ha quedado redondo este relato tan tierno e intrigante...je,je,je
    Muchos besitos

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  5. Qué bonito texto, Eva, qué lleno de sensibilidad, añoranza e historias de gente auténtica. Me ha encantado el ambiente nostálgico que recreas, lo humano de los personajes... ¡enhorabuena!.

    Un abrazo y feliz martes :)

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    1. Gracias Julia! Yo creo que hay lugares así, como suspendidos en un limbo entre el pasado y el presente, sin llegar a estar en ninguno de ellos.
      Feliz martes! Otro abrazo!

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  6. Pues que continue prontito, por fi...
    Tierno y bonito.
    Un biquiño, rula.

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    1. Muchas gracias! Esta semana sigo! Biquiños!

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  7. Genial, que bien descrito está, tan bie que me envuelves en esa atmósfera.
    Un besillo.

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    1. Muchas gracias, María! La verdad es que describo un sitio que conocí una vez, hace mil años!
      Un besito!

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  8. Eva me ha encantado la atmósfera que has creado en una casa vencida por el tiempo. Sabemos en el los pueblos remotos hay gente así que vive su vejez en soledad. Se queda en suspense loq ue dice esa carta, estamos a la espera. Un abrazo

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    1. Muchísimas gracias! Me alegro mucho de que te haya gustado. Así es, aunque nos pueda parecer casi increíble, inesperado en estos tiempos, hay gente así y sitios así, donde los tiempos no los marca un calendario.
      Un abrazo!

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  9. Fantástico relato. Es la primera vez que leo uno de tus escritos y ya me tienes como fiel seguidora. Espero que pronto nos des a conocer el contenido de la carta y,así, descubrir el desenlace de este interesante y conmovedor microrrelato tuyo. Me ha encantado la descripción de cada elemento del entorno y de las acciones que los personajes realizan. Has conseguido que lo estemos viendo a cámara lenta a través de palabras concisas para no perdernos nada. ¡Felicidades!

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    1. Muchísimas gracias por visitar mis letras, Carmela. Cuánto me alegro de que te haya gustado! Un abrazo!

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