domingo, 13 de diciembre de 2015

Pueblo de perros

Vivo en la ciudad. Es una ciudad "pequeña" (según con cuál la compares, claro), o que  suele considerarse pequeña; pero una ciudad.
Hace unos años viví en un pueblo. Allí sufrí bastante con el tema de los perros abandonados, maltratados, atados día y noche a una cadena, solos en una finca, etc.
Cuando nos mudamos a la ciudad pensé que todo eso iba a quedar más disfrazado; más lejano, al menos a mi vista, porque a mi corazón nunca; jamás. Pero aquí ya tengo claro que es imposible.
En Galicia, el comienzo y el fin de la temporada de caza marcan un pico de abandonos altísimo. Las protectoras y las perreras se saturan. Es increíble. Increíble, pero, desgraciadamente cierto.
Intento ayudar, o eso creo, y cuando me siento muy sobrepasada miro a mis peludos, y al de mis padres, todos mestizos descartados de la caza, y pienso que al menos ellos...


Pero ya son demasiados días encontrándome abandonos aquí, en una zona verde en medio de la ciudad. Ya son demasiados dando aviso a la protectora, poniendo una nota en Facebook, intentando fotografiar, coger, viendo como cruzan la calle y se pierden...
Estoy muy, muy enfadada. Estoy muy, muy triste.

Pueblo de perros muertos...
Tus calles ladran, tus calles gimen,
tus calles lloran.
Mas todos callan.
Mas nadie escucha.
 
No hay batalla. No hay lucha.
No grites.
Llora y vete.
Lágrimas, horas, días,
limpian la calle de muerte.
 
Pequeños condenados,
escuálidos y hambrientos,
que andando a cuatro patas
os cruzáis con los coches,
perdéis vuestros alientos.
Suspiran por vosotros,
caminos asfaltados.
 
Mi corazón, os lo entrego.
Casa y cementerio.
Un hogar para todos,
los vivos y los muertos.
 
Os pondré nombres
oscuros y callados,
que no conozca el hombre.
Para que no os encuentre,
para que no os masacre
su sucia indiferencia
del color de la sangre.
 
En mi vais a morar
aunque me duela el pecho,
aún en mi último lecho
sin poder respirar.
 
Os quedaréis conmigo.
Siempre estaremos juntos,
como el mejor amigo
que debisteis de ser.
 
Aunque el mundo no entienda
que yo no entiendo a un mundo
que no intenta entenderse.
Aunque el mundo no entienda
que así está para siempre
destinado a perderse.
 
Fantasmas invisibles,
ángeles en la tierra,
en mi tendréis reposo.
Nunca más nómadas;
nunca más vagabundos
en invierno lluvioso.
 
No olvido.
No olvidaré.
En mi pequeño pueblo
de tumbas en la acera,
traeré para vosotros
la primavera entera.
Siempre os recordaré. 
 
 
 
Fuera llueve y está muy oscuro. Trufo y Canela ya han dado su primer paseo y están tranquilos. Dormitan en sus cestas.
Al menos ellos...

10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias, y gracias por leerlo.
      Un abrazo

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  2. Qué bonito!!!!
    Precisamente el jueves hablé de los animales, sufro tanto por ellos que solo las personas como tú entienden lo mal que se llega a pasar. Un besito y ojalá poco a poco la gente vaya cambiando, hay que educar a las nuevas generaciones.

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    1. Gracias, Marigem. Me he pasado a leer la entrada que me dices. Como ya te comento en el blog, me ha encantado y te entiendo perfectamente. La conclusión es la misma. Hay que intentar cambiar las cosas desde la salida: la educación. Un besito.

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  3. Ay, Eva, qué pena lo que cuentas, que se abandonen así tantos animales, seres tan nobles que lo único que hacen es dar amor sin esperar nada a cambio. ¿Cómo podría ayudar? Lo veo tan, tan difícil. Yo saqué a Fibi de una protectora, con seis meses ya la habían abandonado dos veces y el último dueño, además, la había maltratado. ¿Por qué las personas son tan crueles? En fin, ojalá como dice Marigem, las cosas vayan cambiando con las nuevas generaciones y, sobre todo, si hay más gente que inculque en los niños los valores adecuados.
    Me ha encantado el poema, aunque es desgarrador. Un beso enorme

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    1. Hola, Chari. Yo también pienso en lo que comenta Marigem, y creo que ahí está la clave. Ahora mismo ayudar es, poner nuestro granito de arena en lo que podamos, querer y cuidar a los que están con nosotros. Ojalá todo cambie. Ojalá.
      Un beso enorme.

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  4. A los que amamos a los animales se nos rompe el corazón cuando vemos o sabemos de alguna crueldad que se les infringe. El poema aunque triste es precioso.
    Un abrazo Eva.

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    1. Gracias, Mila. Sí, es muy duro. Aunque mucha gente no pueda entenderlo, como dice Chari, son seres tan nobles... y nosotros los humanos jamás los tratamos como se merecen. Ojalá algún día aprendamos a hacerlo.
      Un abrazo

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  5. Qué triste y qué injusta esa crueldad gratuita, ese abandono de los animales que sirvieron fielmente a su cometido. Se nota que te duele y te indigna, Eva. A cualquier ser humano que se precie de serlo deberían de surgirle también esos sentimientos...

    Un poema triste pero precioso. Ojalá que la educación, como comentáis, pueda ser la solución para este desastre.

    Un fuerte abrazo!!

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    1. Gracias, Julia. Es algo que me indigna, que me entristece, que me deja tocada... Ojalá vengan tiempos nuevos y mejores.
      Un abrazo enorme. Muchas gracias por comentarme.

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