viernes, 8 de noviembre de 2013

¡Hola blog abandonado! ¡Cuánto, cuantísimo tiempo!. Te estarías preguntando si me habrían cortado Internet... Pues no...Lo que se me han cortado y acortado y recortado, y de todo son los días...
Ahora no se dividen en horas, minutos o segundos. Ahora se cortan, se acortan y se recortan en: tomas, cambio de pañales, baños... y más tomas, más pañales hasta el infinito... y más allá... mucho más allá...
Hoy por fin,( por fin porque David va a cumplir tres meses mañana, y llevo sin escribir desde que la barriga me impedía acercarme cómodamente al teclado, en algún momento de junio creo recordar...) he visto una pequeña luz al final del túnel. Ha dormido  dos horas seguidas, luego ha estado un buen ratito tranquilo en la bendita hamaquita baby björn, y he podido hacer algo...

Y así hoy, que he tenido este momentito para mí, confieso (aunque  en un día de los "malos" estoy convencida de que lo negaría una y mil veces) que ese momentito no tendría valor sin la sonrisas que me regalaba cuando le hacia alguna monería. Pero ya se sabe, soy mamá y soy voluble, y tengo derecho a serlo. Puedo ponerme cursi o histérica en el mismo minuto...Puedo querelos al máximo, y al instante pueden desquiciarme al máximo. La montaña rusa de la maternidad tiene sus ventajas, a veces...

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